Épocas patrias

Vivimos épocas patrias. Así son estos días. Y está bien. Celebremos a los héroes que nos dieron patria. Sin embargo, no puedo evitar pensar que las naciones no son más que inventos, ficciones, creaciones, para organizarnos mejor. Y funciona muy bien… para unos, y muy mal para otros.

            Porque la migración es cosa seria, y la pobreza también.

            Ahora bien, ¿Qué otras formas puede haber de organizar al mundo? No está tan fácil.

            Compartir algún idioma, historia, geografía, por más vago y amplio que esto sea, parece poco, pero es mucho para decirle a alguien compatriota. Quizá el futuro sea la anarquía. La anarquía bien pensada, madura y sustentable que tanto añoramos algunos. Quizá nunca llegue.

            Por ahora, tenemos naciones, en éstas, pagamos impuestos, y éstos, deben ser usados para el crecimiento del pueblo. La nación es un gran invento. Útil. Provechoso. Aunque no quiero quitar el dedo del renglón de que no todos pueden decir lo mismo. No todos nos vemos beneficiados por esta creación. Como es con todas las creaciones.

            ¿Qué sigue? ¿A dónde vamos? ¿El capital dictará nuestros destinos siempre?

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