Yo estoy adoctrinado. Lo sé. A la izquierda. Pero, ¿y los conservadores? A mí me llama la atención que no se puede hablar con ellos. En este lado, las discusiones son efervescentes. Llenas de ideas, de contrastes, de contradicciones. Pero cuando hablo con alguien de derecha, no se puede hablar de nada. Todo, absolutamente todo, está mal. ¿Todo está mal? No todo está mal. ¿Qué escuchan, para pensar así? Me han dicho, que incluso ya no siguen las noticias porque desconfían de sus comunicadores. Pero las conversaciones de WhatsApp, ah, las conversaciones de WhatsApp, esas sí que las siguen.
¿Estaré mal yo? Yo creo que estamos construyendo un nuevo pacto social. Que antes, antes del 2018 claro está, todos los medios estaban invadidos por un mismo discurso. Por una misma narrativa. Ya se rompió ese cerco, pero hay gente que sigue ahí, que continúa en esa retórica. Es difícil. ¿Qué queremos? Una conversación, genuina. Con hechos. No con trampas y mentiras.
¿Por qué es tan difícil pensar diferente? ¿Por qué es tan castigado querer cambiar las cosas para ayudar a los más desfavorecidos? ¿A qué le temen?

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