La izquierda enfrenta muchos retos. Uno, poco dicho, es el del enojo interior. Ya que la derecha miente y miente y miente sin parar. Y, en su desesperación, dicen lo que sea para engañar a la gente, a mí por lo menos, me hacen enojar.
¿Cómo hacer frente a esto? Con amor. Con empatía. Con sensibilidad. Con consciencia.
No es fácil. La lucha es descarnada, y los conservadores no tienen escrúpulos. Al menos no los que mandan. Recordemos, que en el pasado, llegaron hasta los asesinatos masivos de disidentes. Mentir, para ellos, es fácil; es poco.
Y digo los que mandan, porque los manipulados, que nadan en su propio mar de desinformación, esclavos de las emociones que les trasmiten sus dueños, ni saben lo que pasa. Son gente buena, que merecen libertad, prosperidad, e información fidedigna.
Poco a poco.

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