Hace poco conseguí un coche. Es de las últimas cosas que me dio mi padre antes de morir de un infarto fulminante. Un March 2015. Salió bueno. En fin, el coche hay que cuidarlo, por razones obvias. Una de las cosas que hay que hacer para cuidarlo es lavarlo. Para este trabajo, por pereza, comodidad y precio, decidí lavarlo con Octavio, el entrevistado de hoy, que siempre viene a lavar coches al condominio donde vivo.
Octavio tiene 38 años, es de Chiapas y lava como dos o tres coches al día. Antes lavaba más; como 10 o 12, dice. Cobra, aproximadamente, entre 120 y 200 pesos por coche, según el tamaño. Es una persona amable, sonriente, y siempre está de buen humor. De verlo, uno piensa, ahí hay alguien que disfruta la vida.
Llegó a Cancún hace 8 años en busca del sueño cancunense. Este sueño, muy diferente al americano, radica en disfrutar de la playa y ganar mucho dinero. Bueno, igual y no es tan diferente. El asunto aquí es que Cancún ofrece oportunidades para crecer, según.
Aunque, hay que decirlo, Cancún es un lugar muy cerrado. ¿Quieres dinero? Pon un hotel. No tanto, pero quieres dinero, véndele algo a los hoteles. ¿Quieres arriesgar menos? Quizá puedes poner un restaurante.
Ahora, si llegas sin dinero y sin estudios, como Octavio, pues hay que trabajar mucho y tener mucha suerte.
Octavio tiene hijas e hijos; también está separado de la madre de ellos. Trabaja para armarla, sí, pero también por responsabilidad hacia ellos. Todos viven en Cancún.
Cuando le pregunté que qué opinaba del gobierno actual (el de Andrés Manuel López Obrador), me dijo que estaba contento, aunque muchos lo criticaban. Me sorprendió esta lucidez que muchos con dinero no tienen.
Así como él, muchos hacen que la fabrica social cancunense funcione. Trabajando por las pequeñas migajas que deja el turismo. En este caso, las que yo tiro.

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