Yo no soy un participante de la 4T sobresaliente, ni brillante, ni protagónico. Llevo en el movimiento más de 20 años, eso sí, pero siempre en silencio, siempre en la retaguardia.
Sin embargo, ¿Qué he hecho? He aguantado mi voto. He votado, a favor del movimiento, siempre. Nunca inconscientemente, nunca regalando mi voto. Observando de que no nos traicionaran, observando de que las causas sean nobles y las mismas.
¿Por qué saco esto a colación? Porque no ha sido fácil. La oposición se ha hecho a la tarea de radicalizarnos, o radicalizarse, y crear una enorme división entre nosotros. Los medios, conocidos (tíos, primos, amigos, etc.) nos ven raros, como idiotas, por apoyar a un movimiento que busca ayudar a una mayoría.
Y sí, me quedo con eso, con aguantar mi voto.

Deja un comentario