Ganó la izquierda, siento miedo y felicidad al mismo tiempo. Pero más aún, siento que no debemos cantar victoria. Debemos esperar, la lucha sigue.
Recordemos que vivimos en un mundo de derecha. Gobernado por conservadores. Crueles, sin vergüenzas, y adictos al poder. México se está escapando de esa dictadura, pero la victoria no ha llegado; dimos un paso, chico, pero difícil; ganamos una batalla, importante pero efímera.
Sí, la guerra nunca la ganaremos, porque nunca va a acabar. Y por eso, quizá, debamos celebrar las pequeñas victorias, pero en mi opinión todavía falta para eso. Aún están muy armados del otro lado.

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