Roberto Madera, un contador de Valladolid, lleva toda una vida en Cancún. Un hombre casado, con tres hijos y 56 años caminando el planeta. Un dato interesante, es que desde los 5 años ya vive en Cancún, es decir, su infancia ya la vivió en esta vorágine de ciudad. Y él, como buen contador, ha tratado de hacerle frente a ese reboltijo que es este pueblote.
Vivió en el crucero, una de las zonas míticas del Cancún de ayer y de hoy. Obtuvo, como una enorme cantidad de buenos mexicanos, su educación en el área pública. Y, por si fuera poco, también trabajó en el mercado 23, en otra tienda clásica, los dulces rojos. Y, continuando con su leyenda, trabajó 25 años en el hotel Clipper, uno de los primeros hoteles de Cancún. Su trayectoria es envidiable, legendaria y nutrida. Sin embargo, ahora se encuentra desempleado, o, como él dice, trabajando por su cuenta.
Llega a Cancún en 1974, cuando Cancún sólo llegaba a la Uxmal. Yo nací en el 82 y mis padres llegaron en el 80; lo comento para poner contexto. Aun había chicleros, todo era muy tranquilo y pacífico; su madre le vendía comida a los choferes, para solventar algunos gastos.
Agrega que, Cancún creció mucho muy rápido. No puede creer lo rápido que creció; sin embargo, dice: Cancún es aún bello, a pesar de la delincuencia y todo lo malo que ha llegado.
Sobre las elecciones, la entrevista se realizó antes de que fueran, él pensaba que iban a ser muy reñidas pero que estaba seguro de que ganaría el partido oficial. Ahora, de elegir él, él querría que haya un cambio de gobierno. Morena tuvo su oportunidad y no lo supo hacer bien, considera.
Roberto ama Cancún y, como muchos, no lo cambiaría por nada.

Deja un comentario