La intolerancia

La gente soberbia, intolerante, y orgullosa, sea de la ideología que sea, hace daño. Pueden predicar discursos de izquierda o derecha. Pueden decirse neutros. Si no están abiertos a compartir ideas, o debatir conocimientos o a exponer ideas contra otras: hay que parar en seco.

            ¿A qué se deberá esta alza en la intolerancia? ¿habrá una educación secreta para proliferarlos? ¿será un asunto de origen? ¿de genes? Es difícil decirlo.

            Yo, por mi parte, no huyo de esas personas. Las compadezco. Las entiendo, y las ayudo con mi silencio, con mi retirada, con mi claudicación en la conversación.  

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