La diferencia es una fina línea, y, además, para nosotros las personas pequeñas, es una línea prácticamente invisible.
Consumir información, cerciorarte de qué es, qué lees, qué sabes, qué piensas, es algo que pocos hacen, si acaso algunos.
La propaganda, ese jugoso y rico líquido que injerimos las mañanas, ¿qué tanto daño hará?
Se sabe, el aparato de derecha de propaganda es el aparato más fuerte y poderoso del mundo. Incombatible.
La izquierda también tiene su aparato, más pequeño, más rústico, más escueto. Y, además, muchos lo tachan de propaganda sin conocerlo: es lo fácil.
La derecha, con su gobierno invisible, tiene demasiada fuerza.

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